Desórdenes de Uso de Sustancias
Adicciones y Emociones
Las personas con adicciones quizá necesiten afrontar problemas
mentales, dicen los expertos.
La mayoría de la gente que tiene un problema de adicción también
tiene un tipo de problema emocional -puede ser depresión, ansiedad,
un trastorno en el comer, estrés post-traumático o un problema de
la personalidad. Esto se llama "diagnóstico dual", lo que significa
dos problemas en uno.
Si junto a la adicción existe un problema emocional, el combate
a la adicción puede ser más difícil, especialmente si uno lucha
sólo. Es por eso que los dos problemas deberán ser tratados al
mismo tiempo. Esto se llama "recuperación dual" y realmente ofrece
esperanza.
En algunos programas de tratamiento, usted podrá todavía
escuchar el mensaje
que le dice que necesita primero dejar la adicción antes que
empiece a trabajar
sobre el problema emocional. Pero eso generalmente no funciona.
Conseguir ayuda para un problema emocional puede aumentar sus
posibilidades de recuperarse de una adicción. Por ejemplo, si usted
está deprimido y sufre de una adicción, el tratamiento adecuado
para ambas cosas puede ayudarle a romper el lazo entre sentirse
triste y usar substancias.
Usted quizá también haya escuchado que usar medicamentos
recetados, como los
antidepresivos, es tan malo como abusar de una droga. Pero eso es
falso también. Estas medicinas no alteran como las drogas ilegales;
se administran de forma controlada y son diseñadas para ayudarle a
sentirse normal y estable.
Pasos a tomar
Si usted sospecha que pueda tener un problema emocional, un buen
primer paso es aprender más acerca del mismo, buscando en Internet
o leyendo un libro. Para determinar si usted tiene un problema de
salud mental, necesitará una evaluación profesional. No necesita
tomar medicamentos o ir a terapia si se siente incómodo con
cualquiera de esas opciones. Simplemente averiguar más al respecto
puede ser de ayuda.
Algunas personas se preocupan, pensando que un diagnóstico
significará que están locos, o creen por error que los llevarán a
un hospital en contra de su voluntad. Quizá les asusten las
medicinas o piensen que la terapia es sólo para las personas
débiles. Estos son pensamientos incorrectos. Si resulta que usted
tiene un problema emocional, usted puede tomar nuevas medicinas,
psicoterapias y recurrir a grupos de autoayuda y libros.
Quizá usted se pregunte qué vino primero - la adicción o el
problema mental. Pero los expertos dicen que responder esta
pregunta no es tan importante como seguir esta regla: Si usted
tiene ambos, trate ambos.
Una historia típica
Aquí hay un caso hipotético sobre una persona con un típico
diagnóstico dual, quien decidió tomar ayuda:
Kevin, de 35 años, es un gerente que hace muy bien su trabajo y
es encantador con la gente. Desarrolló un problema con el alcohol
antes de los treinta, por tantas fiestas en la universidad y,
después, por muchas salidas de negocios. A la edad de 30 supo que
tenía un problema porque siempre ordenaba más bebidas que los demás
y empezaba a tomar incluso antes de salir a la calle. Buscó ayuda a
través del programa de asistencia a empleados de su compañía, el
cual lo mandó con un psiquiatra para que lo evaluara. Kevin se
sorprendió al enterarse que el psiquiatra lo diagnosticó con un
desorden del estado de ánimo llamado "hipomanía", así como también
un problema de alcohol.
Independientemente de cualquier sustancia, la hipomanía causa
altos estados de ánimo, pensamientos o habla muy rápidos, actividad
aumentada, distracción, irritabilidad y menos necesidad de dormir.
Los síntomas también pueden llevar a tomar malas decisiones, tales
como manejo imprudente, indiscreciones sexuales y gastos excesivos.
Muchas personas con hipomanía se vuelven adictas al alcohol o a las
drogas.
Kevin supo que sus estados de ánimo podían ser intensos, mas
nunca supo que había un nombre para eso, o que había medicamentos
que podían ayudar. Fue a Alcohólicos Anónimos y tomó el medicamento
que su doctor le recetó. Entonces pudo tener control sobre su
problema con el alcohol y sus estados de ánimo se volvieron más
estables. Además aprendió que la hipomanía tiende a ser
hereditaria. Kevin se sintió afortunado de haber tratado su
problema a tiempo, antes de que hubiera habido mucho daño.
Problemas emocionales comunes
Éstos son algunos problemas comunes que las personas adictas
pueden
tener:
- Depresión. Sentirse decaído y triste y ser
incapaz de animarse.
- Estrés post-traumático. Después de sobrevivir
o atestiguar una experiencia física dolorosa, tal como una
violación, asalto o abuso infantil, usted sigue viviéndola en su
mente.
- Trastorno obsesivo-compulsivo Usted siente la
necesidad de hacer alguna acción una y otra vez, tal como lavarse
las manos o revisar que la estufa quedó apagada.
- Ansiedad generalizada. Problema con los
nervios, lo cual puede sentirse como una preocupación continua; o
problemas físicos frecuentes, tales como malestar estomacal.
- Fobia. Su miedo intenso hacia algo causa
problemas importantes en su vida. Pueden ser víboras, volar en
avión, multitudes o sangre, por ejemplo.
- Desórdenes alimenticios Usted usa la comida
para soportar el dolor emocional. Usted puede hacer esto al
atragantarse y purgarse (comer grandes cantidades y después
forzarse a vomitar) o al no comer lo suficiente.
- Desorden de la personalidad. Usted se
relaciona con los otros en formas que causan serios problemas, los
cuales incluyen tener un comportamiento criminal recurrente,
depender extremadamente de otros o ser incapaz de mantener
amistades.
Todo mundo tiene a veces algunos problemas emocionales, pero un
desorden significa que usted tiene un problema serio y continuo que
interfiere con vivir una vida normal.
Cómo obtener ayuda
Hay muchas maneras de obtener ayuda. En su trabajo, contacte su
programa de
asistencia al empleado. En su comunidad, llame a un centro de la
salud mental o
clínica (trate de buscar en La Sección Amarilla en las listas bajo
"salud mental"). Varias organizaciones nacionales no lucrativas,
incluyendo el National Institute of Mental Health (Instituto
Nacional de la Salud Mental), pueden proveer información sobre
referencias y proyecciones informativas.
Lo que usted debe saber es que tiene opciones. Puede tomar
medicinas, obtener
terapia o formar parte de un grupo de autoayuda. Simplemente
aprender sobre un
problema emocional puede ser de ayuda, y a partir de ahí usted
puede decidir si quiere hacer más al respecto.
Si usted ya se encuentra luchando contra una adicción, quizá no
quiera enterarse que tiene otro problema que tratar. Pero algunas
personas con diagnóstico dual, de hecho tienen una sensación de
alivio al obtener finalmente un diagnóstico preciso que las pone en
el camino hacia una recuperación verdadera y duradera.
Alcoholismo
Generalidades acerca del Alcoholismo
¿Sabe usted cuándo los problemas de bebida se convierten en
alcoholismo? En
general, los problemas de bebida pueden calificarse como
alcoholismo cuando la
persona bebe de forma compulsiva o sea que siente muchas ganas de
beber y no lo puede controlar, cuando continúa bebiendo a pesar de
tener experiencias
negativas y se enfada si no hay alcohol disponible para beber. No
todo aquel que
se emborracha es un alcohólico. Para los alcohólicos, sin embargo,
la bebida es
una urgencia incontrolable.
¿Qué tan común es el alcoholismo?
Diez millones de norteamericanos son alcohólicos, y otros diez
millones tienen problemas de bebida que posiblemente les cause
llegar a ser alcohólicos.
¿Cuál es la causa del alcoholismo?
Algunos médicos piensan que la tendencia a tomar mucho alcohol
puede ser heredada. Otros creen que ciertos componentes químicos en
el cerebrp hacen más
débiles a algunas personas a esta enfermedad. Las reacciones que
las personas
tienen al alcohol varían enormemente:
- A ciertas personas les desagrada el alcohol y lo evitan porque,
incluso en
pequeñas cantidades, les sienta mal.
- Otros disfrutan cierta cantidad de alcohol, pero dejan de tomar
tan pronto
como comiencen a sentirse mareados o con sueño.
- Existen otros que gustan de la sensación que les provoca el
alcohol, pero no
saben cuándo deben parar de beber. Cuando toman, se emborrachan
aunque tengan
suficiente experiencia para saber que no deben de tomar
alcohol.
Se cree que los que se encuentran en el tercer grupo tienen
tendencia al alcoholismo. Esto no quiere decir que tengan un
carácter débil, sino que nacieron con esta tendencia en sus
cerebros.
¿Cómo puede usted saber quién se convertirá en
alcohólico?
Científicamente hablando, usted no puede saber. No existe prueba
alguna para
saber si alguien tiene tendencias alcohólicas. Sin embargo,
existen, dos pistas
significativas:
- Los hijos de alcohólicos tienen de dos a cuatro veces más
probabilidades de
llegar a ser alcohólicos que los hijos de personas no
alcohólicas.
- Los que toman cada vez más alcohol y se irritan cuando no
toman, tienen
riesgo más alto.
Los alcohólicos sufren por su
enfermedad
Al mismo tiempo que su condición empeora, los alcohólicos
necesitan tomar con más frecuencia para sentirse bien. A veces
intentan diferentes maneras de controlar su bebida, pero usualmente
estos esfuerzos no duran. Además, empiezan a tener problemas
físicos. Pueden sufrir de periodos de pérdida de memoria llamados
'lagunas mentales'. Los alcohólicos, por lo general, comen mal
porque tienen muchas agruras, acidez, náusea y gases provocados por
tener el hígado irritado y el sistema digestivo inflamado. También,
el insomnio no les permite dormir adecuadamente.
Las personas queridas de los alcohólicos también
sufren
Las mujeres que beben durante el embarazo le pasan el alcohol al
cuerpo del bebé. El bebé puede nacer con el síndrome "de feto
alcohólico" que es una condición incurable y causa lento
crecimiento, anormalidades físicas y retraso
mental.
Los alcohólicos comúnmente tienen problemas para relacionarse
con las demás
personas. No son personas leales a su pareja ya que su fuerte
deseo por tomar les vuelve egoístas, irresponsables y posiblemente
abusivos. Además, pueden tener dificultades como padres y a veces
son negligentes o abusivos con sus hijos. El crecer con un padre o
madre alcohólico puede causarle problemas emocionales permanentes a
un niño. Los hijos de alcohólicos tienen mas tendencias tener
problemas con el abuso de drogas.
El alcoholismo puede ser tratado
La buena noticia es que el alcoholismo tiene tratamiento. Con la
ayuda adecuada, la mayoría de los alcohólicos tienen la posibilidad
de llevar una vida normal y sin alcohol. Grandes cantidades de
alcohólicos son capaces de recuperarse y lo hacen. El tratamiento
puede hacer la diferencia.
Adicción a las Drogas y Métodos de
Tratamiento
La adicción a las drogas es un trastorno tratable. Por medio de
tratamientos que son desarrollados a la medida del paciente, de
acuerdo a sus necesidades, los pacientes pueden aprender a
controlar su condición y tener vidas normales y productivas. Como
la gente con diabetes o enfermedades del corazón, la gente bajo
tratamiento para la adicción a las drogas aprende cambios en el
comportamiento, y a menudo toma medicamentos como parte de su
régimen de tratamiento.
Las terapias del comportamiento pueden incluir asesoramiento,
psicoterapia, grupos de apoyo o terapia familiar. Los medicamentos
ofrecen ayuda al suprimir
el síndrome de abstinencia y la ansiedad por tomar drogas, y al
bloquear los efectos de las drogas. Además, los estudios muestran
que el tratamiento contra
la adicción a la heroína, el cual recurre al uso de la metadona en
dosis adecuadas, combinado con la terapia del comportamiento,
reduce los índices de muerte y muchos problemas de la salud
asociados con el abuso de la heroína.
En general, entre más tratamiento se dé, mejores resultados se
obtienen. Muchos pacientes requieren otros servicios también, tales
como los servicios médicos y mentales y de prevención del SIDA. Los
pacientes que se hayan bajo tratamiento por más de 3 meses,
usualmente tienen mejores resultados que aquellos que duran menos
tiempo. Los pacientes que pasan por un periodo de ajuste asistido
médicamente para minimizar el malestar, pero no reciben ningún otro
tratamiento posterior, se comportan casi igual -en términos de su
consumo de drogas- que aquellos que nunca recibieron tratamiento.
Durante los últimos 25 años, los estudios han mostrado que el
tratamiento funciona para reducir el consumo de drogas y los
crímenes cometidos por la gente que depende de estas. Los
investigadores también han encontrado que los drogadictos que han
estado bajo tratamiento son más propensos a obtener trabajos.
Tipos de programas de tratamiento
El objetivo final de todo tratamiento contra el abuso de las
drogas es permitir al paciente lograr una abstinencia duradera,
pero los objetivos inmediatos son reducir el uso de las drogas,
mejorar la capacidad del paciente para funcionar, y minimizar las
complicaciones médicas y sociales del uso de las drogas.
Hay varios tipos de programas de tratamiento contra el abuso de
las drogas. Los métodos a corto plazo duran menos de 6 meses e
incluyen terapia residencial, terapia con medicamentos y terapia de
pacientes externos sin el uso de medicamentos. Los tratamientos de
un plazo más largo pueden incluir, por ejemplo, tratamiento de
mantenimiento con metadona para pacientes externos adictos al opio,
y tratamiento residencial de comunidad terapéutica.
En el tratamiento de mantenimiento para los adictos a la
heroína, a la gente bajo tratamiento se le da una dosis oral de un
opiato sintético, usualmente el hidroclorido de metadona o el
levo-alfa-acetil-metadol (LAAM), administrados en dosis suficientes
para bloquear los efectos de la heroína y generar un estado no
eufórico, estable y libre de la ansiedad fisiológica por consumir
opiatos. En este estado estable, el paciente es capaz de desligarse
de comportamientos criminales y de búsqueda de drogas y, con el
asesoramiento y los servicios sociales apropiados, volverse un
miembro productivo en su comunidad.
El tratamiento para pacientes externos no incluye medicamentos y
abarca una amplia variedad de programas para pacientes que visitan
una clínica en intervalos regulares. Muchos de los programas
incluyen asesoramiento individual o en grupo. Los pacientes que
ingresan a estos programas son adictos a drogas diferentes a los
opiatos, o bien, son adictos a los opiatos pero la terapia de
mantenimiento no es recomendable para ellos, tales como quienes
tienen vidas estables, bien integradas, y sólo un breve historial
de dependencia a las drogas.
Las comunidades terapéuticas (TCs) son programas altamente
estructurados en los cuales los pacientes permanecen en una
residencia, típicamente de 6 a 12 meses. Los pacientes en las TCs
incluyen a aquellos con historiales relativamente largos de
dependencia a las drogas, involucramiento en actividades criminales
serias, y un funcionamiento social gravemente dañado. El enfoque de
la TC está en la resocialización del paciente hacia un estilo de
vida libre de drogas y crimen.
Los programas residenciales de corto plazo, llamados comúnmente
"unidades de dependencia química", se basan con frecuencia en el
"Modelo Minnesota" de tratamiento contra el alcoholismo. Estos
programas incluyen una fase de 3 a 6 semanas de tratamiento al
paciente interno, seguida de una terapia extendida de
paciente externo, o la participación en los grupos de autoayuda de
12 pasos, tales como los Narcóticos Anónimos o los Cocainómanos
Anónimos. Los programas contra el abuso de las drogas y la
dependencia a los químicos surgieron en el sector privado en la
mitad de los años 80, con adictos al alcohol y la cocaína como sus
pacientes primarios. Ahora, conforme han declinado los beneficios
de los proveedores de servicios privados, más programas están
extendiendo sus servicios a pacientes ayudados por fondos
públicos.
Los programas de mantenimiento con metadona son usualmente más
exitosos en
retener a clientes con dependencia a los opiatos que las
comunidades terapéuticas, quienes, por su parte, son más exitosas
que los programas para pacientes externos que proveen psicoterapia
y asesoramiento. Dentro de varios programas de metadona, aquellos
que proveen dosis más altas de metadona (usualmente un mínimo de 60
mg.) tienen mejores índices de retención de pacientes. También
aquellos que proveen otros servicios, tales como asesoramiento,
terapia y asistencia médica, junto con la metadona, generalmente
obtienen mejores resultados que los programas que proveen servicios
mínimos.
Los programas de tratamiento contra las drogas en las prisiones,
pueden tener
éxito en prevenir que los pacientes vuelvan a su comportamiento
criminal, particularmente si están ligados a programas basados en
la comunidad, que continúan con el tratamiento cuando el cliente
deja la prisión. Algunos de los programas más exitosos han reducido
el índice de rearresto desde un cuarto hasta
la mitad. Por ejemplo, el "Modelo Delaware", un estudio continuo
de extenso tratamiento para convictos adictos a las drogas, muestra
que el tratamiento aplicado a los convictos reduce la probabilidad
del re-arresto en un 57 por ciento y reduce la probabilidad de
volver al uso de las drogas en un 37 por ciento. Este tratamiento
modelo incluye un escenario de comunidad terapéutica, una comunidad
terapéutica enfocada al individuo y el trabajo, y cuidados
posteriores también de calidad comunal.
El abuso de las drogas tiene un gran impacto económico en la
sociedad; un estimado de $67 billones por año. Esta cantidad
incluye los costos relacionados
con el crimen, la atención médica, el tratamiento contra el abuso
de las drogas,
los programas de asistencia social y el tiempo perdido al no
trabajar. El tratamiento contra el abuso de las drogas puede
reducir estos costos. Los estudios han mostrado que de $4 a $7
dólares son ahorrados por cada dólar gastado en tratamiento. Cuesta
aproximadamente $3,600 por mes dejar sin tratar a un adicto a las
drogas en la comunidad, y los costos por encarcelamiento son de
aproximadamente $3,300 por mes. En contraste, la terapia de
mantenimiento con
metadona cuesta cerca de $290 por mes.
Para obtener información sobre las líneas telefónicas o los
servicios de asesoramiento, por favor llame al Servicio Nacional de
Tratamiento contra las Drogas y el Alcohol, del Centro de
Tratamiento contra el Abuso de Substancias, en el teléfono
1-800-662-4357. Usted puede también contactar a su Programa
de asistencia al Empleado (EAP), para obtener asistencia
confidencial.